Paz entre neofascistas y guerra contra los pueblos oprimidos

Que Washington y Mosc煤 hayan elegido el reino saud铆 como sede de una reuni贸n entre sus delegaciones para discutir las perspectivas de la guerra que se desarrolla en Ucrania desde que las fuerzas rusas invadieron ese pa铆s hace tres a帽os, es una prueba de los profundos cambios que se est谩n produciendo en los asuntos internacionales ante nuestros ojos. La forma de la reuni贸n en s铆 es totalmente coherente con el lugar de celebraci贸n: La administraci贸n neofascista de Donald Trump no trat贸 de promover la paz entre las partes beligerantes en el marco del derecho internacional y de las Naciones Unidas, como China ha venido pidiendo desde el comienzo del conflicto, sino que m谩s bien est谩 tratando de concluir un acuerdo directo con el r茅gimen igualmente neofascista de Vladimir Putin, a expensas del pueblo ucraniano. Por lo tanto, es natural que las dos partes no hayan elegido un escenario neutral acorde con el derecho internacional, como las Naciones Unidas, sino uno acorde con su naturaleza, aunque su r茅gimen desp贸tico sea del tipo tradicional.

Lo que hace que la escena sea a煤n m谩s espantosa es que Estados Unidos es un socio de pleno derecho en la guerra genocida que se libra contra el pueblo palestino en Gaza, con parte de su impulso traslad谩ndose actualmente a Cisjordania. La administraci贸n Trump incluso se ha apresurado a cancelar las medidas limitadas que la administraci贸n anterior hab铆a tomado en un intento de desviar la culpa, especialmente la congelaci贸n de la exportaci贸n de bombas de una tonelada que contribuyeron en gran medida a la destrucci贸n de la Franja de Gaza y al exterminio de su pueblo, as铆 como a la guerra de eliminaci贸n que Israel libr贸 contra Hezbol谩 en el L铆bano. M谩s bien, como era de esperar, excepto para aquellos que intentaron escapar de la amarga realidad proyectando sus sue帽os en ella (v茅ase "Dos mitos sobre el alto el fuego en Gaza", 21 de enero de 2025), la nueva administraci贸n ha superado a su predecesora en la puja sionista con el llamamiento de Trump a desplazar permanentemente a los residentes de la Franja, es decir, a aplicar lo que el derecho internacional denomina "limpieza 茅tnica", un crimen contra la humanidad.

El eje neofascista sionista-estadounidense converge con la Rusia de Putin en el odio racial a los pueblos oprimidos. Mosc煤 se ha destacado en este terreno, no s贸lo por su agresi贸n colonial contra Ucrania, repudiando su soberan铆a nacional, sino tambi茅n en la regi贸n 谩rabe, donde desempe帽贸 un papel clave en la destrucci贸n de Siria y el exterminio de un enorme n煤mero de sus habitantes, al tiempo que era abiertamente c贸mplice del Estado sionista al permitirle bombardear a su antojo emplazamientos iran铆es en Siria (como parte de la rivalidad entre las influencias rusa e iran铆 en ese pa铆s). El ministro de Asuntos Exteriores de Mosc煤 lleg贸 a equiparar la guerra de Rusia contra Ucrania con la guerra de Israel contra Gaza, comparando la descripci贸n putinista de los gobernantes de Ucrania como nazis con la descripci贸n sionista de Ham谩s como nazis. Asimismo, cabe destacar que la reacci贸n de Mosc煤 al criminal proyecto de deportaci贸n pronunciado por Trump ha sido comedida, incluso en comparaci贸n con la condena expl铆cita emitida por algunos de los aliados tradicionales de Washington, como Francia.

Aqu铆 est谩n ahora los estadounidenses implicados en la matanza de cientos de miles de gazat铆es reuni茅ndose con los rusos implicados en la matanza de cientos de miles de sirios, las dos partes compartiendo con el Estado sionista un desprecio com煤n por los derechos territoriales de los pueblos. Se re煤nen en el territorio de un Estado 谩rabe que, si realmente se preocupara por los pueblos sirio y palestino, deber铆a haber mostrado tal aversi贸n a las dos partes que ni siquiera se les habr铆a ocurrido pedirle que acogiera su reuni贸n.

Lo que estamos presenciando en realidad es nada menos que un reordenamiento del mapa pol铆tico mundial, pasando de la confrontaci贸n de la Guerra Fr铆a entre un bloque occidental que pretend铆a defender los valores de la democracia liberal (y que los ha traicionado sistem谩ticamente) y un bloque oriental en el que prevalec铆an los reg铆menes dictatoriales, de esa confrontaci贸n a la disoluci贸n del sistema occidental, despu茅s del sistema oriental, como resultado de la crisis mortal que golpe贸 a la democracia liberal y el ascenso global del neofascismo (v茅ase "La era del neofascismo y sus rasgos distintivos", 4 feb. 2025). La era de la Nueva Guerra Fr铆a que sigui贸 al colapso de la Uni贸n Sovi茅tica y la disoluci贸n de su bloque, proporcion贸 la transici贸n combinando la ley de la selva con el neoliberalismo desenfrenado. Washington desempe帽贸 el papel principal a la hora de dar prevalencia a ambas caracter铆sticas sobre el derecho internacional y el desarrollo basado en el bienestar y la protecci贸n del medio ambiente.

Asistimos ahora a una convergencia entre neofascistas a costa de los pueblos oprimidos, ya que el nuevo fascismo, como el viejo, niega abiertamente el derecho de los pueblos a la autodeterminaci贸n. Los gobiernos liberales que quedan en Europa est谩n estupefactos, despu茅s de haber confiado durante ocho d茅cadas en la protecci贸n estadounidense del sistema occidental sin atreverse a formar un polo mundial independiente de Washington, no s贸lo militarmente, sino principalmente en el 谩mbito de la pol铆tica exterior. El resultado es que los pueblos oprimidos del mundo ya no pueden beneficiarse de la fractura entre grandes potencias que exist铆a en el pasado, sino que ahora deben librar sus luchas de resistencia y liberaci贸n en condiciones m谩s dif铆ciles que nunca. El caso de Palestina es la prueba m谩s clara de ello.

18/02/2025

gilbert.achcar.net

Traducci贸n; C茅sar Ayala

Paz entre neofascistas y guerra contra los pueblos oprimidos